Movimiento Bolivariano Suroccidente Colombiano

SOBRE LA CRISIS DEL NORTE DEL CAUCA Y LOS PLANES DE LA OLIGARQUIA

Toribio CaucaPor Vladimir
Guerrillero de las FARC-EP BLOQUE OCCIDENTE COMANDANTE ALFONSO CANO

A propósito de los recientes acontecimientos ocurridos en el norte del Cauca, en particular en el municipio de Toribío, que llevaron a la realización de un consejo de ministros encabezado por el propio presidente Santos, resulta de la mayor importancia para la población de esta región conocer el contexto económico, político y militar en el cual se presentan y que le dan un sentido concreto.

Así, empezamos por señalar la política económica agenciada por el actual gobierno, que se caracteriza en términos generales por la profundización del modelo neoliberal; es decir, el desmantelamiento del Estado y el traslado de sus funciones públicas al sector privado, la privatización de las principales empresas públicas y sectores de la economía, y la mercantilización de los derechos del pueblo. Esta profundización del neoliberalismo trae como consecuencia el fenómeno de la re-primarización de la economía nacional, que significa orientar los esfuerzos económicos del país a la extracción o generación de materias primas como el carbón, petróleo, ferro-níquel, coltan y bio-combustible entre otras, necesarias para que las potencias mundiales produzcan sus mercancías con las que inundan nuestros mercados internos; lo que pone de manifiesto el nivel de arrodillamiento de la oligarquía colombiana frente al imperialismo yanqui y europeo, pues en lugar de buscar nuestro desarrollo tecnológico para competir de igual a igual se conforman con regalar nuestras riquezas naturales a las trasnacionales y firmar acuerdos comerciales desventajosos como el TLC EEUU-Colombia, ahondando el nivel de dependencia económica que nos tiene en la ruina.

Con la re-primarización económica se pone en el ojo del huracán imperialista a amplias regiones del país antes olvidadas por el Estado por ser consideradas de menor importancia económica, al descubrirse su potencial minero-energético y en hidrocarburos, como el caso del Cauca, que se ven sometidas a un nuevo ciclo de acumulación originaria con su consecuente exacerbación de la violencia estatal y para-estatal  para apropiarse de aquellos territorios ricos en estos elementos, expulsando a sus pobladores y poniéndolos a cargar el mayor peso de la crisis al ser víctimas del destierro, el desempleo, las privatizaciones, el hambre y la desesperanza.

De este modo se comprende más claramente el reciente “interés” que desde el gobierno central se viene prestando al caso del norte del Cauca y la creciente militarización que la región está sufriendo, pues ésta se da en conexión directa con los intereses del gran capital que necesita tener el control territorial y la protección de sus inversiones e infraestructura para garantizar el saqueo, desconociendo el clamor de paz del pueblo y su propuesta de darle una solución política al conflicto, y violando los tratados internacionales sobre el tema de la guerra que ellos mismos han pactado a través del emplazamiento de puestos policiales y militares en medio de la población y la vinculación de la población civil en la confrontación armada para crear redes de cooperantes.

 

En esta lógica guerrerista el “gasto social” (como ellos lo conciben) se convierte en un eslabón más de sus planes militares y económicos. Con esta no se busca mejorar las condiciones de vida de la población de manera estructural y para siempre sino cooptar al pueblo, sus organizaciones y dirigentes para disminuir su nivel de lucha y resistencia a través de gabelas que benefician solo a los grupos de colaboradores del gobierno, lo que genera conflictos entre la misma comunidad, división y debilitamiento del tejido social.

Así, las clases opresoras en alianza con el poder imperialista buscan confundir al pueblo sobre cuáles son sus verdaderos enemigos, vendiendo la idea de que la policía y el ejercito son sus defensores legítimos y que su presencia en el territorio debe ser aceptada por todos, cuando en nuestra memoria aún están vivas las crueles escenas de terror que estas fuerzas han protagonizado contra nuestro pueblo y en defensa de intereses externos.

Las FARC EP somos una guerrilla revolucionaria surgida al calor de la resistencia heroica de nuestro pueblo contra la explotación y dominación oligárquico-imperialista, que defiende los intereses de todos los explotados y lucha por la toma del poder para el pueblo y con el pueblo. Nuestro enemigo declarado es el Estado burgués-Terrateniente y sus fuerzas represoras, por tanto, y por ser la razón de ser de nuestra lucha, la relación con la población es fraterna y respetuosa. Esta guerra no la hemos iniciado nosotros pero estamos dispuestos a terminarla en condiciones en que el pueblo salga victorioso; para lograrlo es necesaria la organización, la unidad y la lucha de las masas por la paz con justicia social.